martes, junio 20, 2006

Comentario Técnico: Irimi y Atemi. Parte I

Como un mantra, la frase "Irimi y Atemi" se repite en los dojos de aikido como una de las esencias del Aikido, así consagradas por O Sensei en su labor de estudio a lo largo de su vida. Aunque es atractivo repetir una fórmula que nos ha sido transmitida como fundamental, el verdadero valor de la misma surge, según mi parecer, de la reflexión que induce en el practicante.

Este comentario técnico no es sino una reflexión en voz alta sobre dicho paradigma. Seguro que habrá muchas y mejor cualificadas opiniones al respecto, pero todas ellas estoy seguro de que resultarán complementarias entre sí, nunca incompatibles.

Creo que la experiencia directa es una excelente medida de aproximación. La primera parte, "irimi", es el motor. Habitualmente traducido por "entrar" tiene una connotación no sólo física, respecto al acortamiento de la distancia con el uke, sino también en el sentido mental, desde el punto de vista de el aprovechamiento de la ocasión, de reconocimiento del momento oportuno y como solución estratégica de la agresión, y finalmente un sentido espiritual, que tiene que ver con el convencimiento interior de penetrar en los esquemas del oponente, manifestando cualidades como la valentía (bien entendida), la aceptación del otro y de la situación creada.

Todo este "irimi" está conceptualizado no como un fin en sí mismo sino como un medio enfocado a un "atemi". El "atemi" es traducido como golpe. Esta definición es demasiado poco sutil. El sentido de "atemi" puede ser, quizá, algo más extenso. Es la culminación, la ejecución de la superioridad lograda gracias al "irimi". Yo la identifico más con la manifestación de la energía contenida en el movimiento. Si el "irimi" transporta dicha energía, dicho potencial, el "atemi" lo hace patente desde la ventaja.

Conviene recordar que las artes marciales siempre tratan de operar desde la ventaja. Son los deportes los que desean partir de una situación de igualdad. El arte marcial, por definición, es la búsqueda de la superioridad en todos los planos y en toda la línea temporal.

Desde un punto de vista estratégico, "irimi - atemi" es la esencia de la ejecución de cualquier decisión a cualquier escala. Dada una situación que exige una intervención por nuestra parte, es evidente que lo que hay que hacer es identificar la acción a tomar y la situación que mejor propica, que más partido saca de dicha acción. Encontrar la mejor situación es "irimi", llevar a cabo la acción es "atemi".

La primera aproximación que se encuentra en el dojo a la aplicación de este principio es el desplazamiento hacia el uke y la descarga de un golpe en el momento apropiado. Este desarrollo es claramente "irimi - atemi". Sin embargo, no es menos cierto que en la ejecución de una técnica de aikido convencional, se debe aplicar este mismo principio a rajatabla. En la perfecta ejecución de un ikkyo debe estar implícito un movimiento de "irimi - atemi" tan claro como en el caso anterior. El desplazamiento debe ser preciso, el ejercicio mental de concentración, de reconocimiento del momento oportuno, de previsión es igualmente inevitable y el estado mental de entrada en todos los planos del uke, así como de aceptación de la situación y de valentía al entregarnos a una ejecución sin reservas han de ser manifestamente claros. Así se manifiesta "irimi". Toda la preparación, todas la coyuntura ha sido controlada para que la ejecución pueda ser perfecta. Este "irimi" hace que la distancia, el momento, la relajación, el control, la precisión sean las más propicias para la ejecución. Y dicha ejecución es el "atemi". La manifestación de todo el potencial elevado a su máxima expresión gracias al "irimi". Así, todo el trabajo de "irimi" se aprovechará en el "atemi". Si tomamos el modelo del golpe, éste será más perfecto si es preciso, controlado, medido, con el efecto deseado, con el mínimo esfuerzo, con el mayor respaldo de resto del cuerpo, obteniendo de mi cuerpo el máximo rendimiento y haciendo que el uke pueda obtener el mínimo del suyo. Exactamente igual que una técnica convencional de aikido.

Así queda configurada una ejecución satisfactoria. Que "irimi - atemi" es entrar y golpear, estamos de acuerdo. Que puede llegar a ser mucho más si se le busca un significado aplicado a la propia experiencia de aikido es, cuando menos, deseable.

4 comentarios:

Aitor dijo...

Dios, y todo esto es de cosecha propia...

Alberto C dijo...

La cosecha sera propia pero ayer la estuvimos recogiendo nosotros.

clas dijo...

Yo estoy esta semana un poco chungo de trabajo y "actos sociales" pero en la guardia de hoy una lectura tan interesante me ha animado mucho a .... pensar

Anónimo dijo...

Absolutamente nada que objetar, una exposicion impresionante, y extrapolando esto a la vida real, obtenemos un estilo de vida basado en una filosofia, pero haciendo un poco de abogado del diablo, no creeis que si lo hacemos asi en todos los aspectos de la vida, el "irimi, ese motor que nos ayuda a identificar, a juzgar la situacion..." ¿no le quitariamos espontaneidad a la vida a dejar aflorar emociones en ciertos momentos? :P. Un saludo Jose Luis del Rihondo.