
Sin querer abarcar en modo alguno la extensa enseñanza del maestro Gilbert en el curso de Granada me gustaría aportar a este espacio alguna de las reflexiones que el fin de semana a propiciado en mí mismo.Mi intención no es definir ni determinar la enseñanza, sino colaborar con mi punto de vista. Por tanto es una opinión con la que se puede ó no estar de acuerdo y toda aportación en referencia a esto será bienvenida.
Uno de los conceptos que más me ha dado que pensar es el sentido de URA aplicado a las técnicas. A medida que he ido avanzando en el estudio de aikido, he pasado de manejar absolutos a poner sobre el tapete conceptos que me fueron enseñados como pilares básicos y que, sin dejar de serlo, está sujetos a matizaciones que enriquecen el conocimiento completo.Básicamente me ha parecido muy refrescante la idea de ceder mi lugar en el espacio a mi UKE. Seguramente es una idea que he estudiado y comentado largamente con muchos de mis compañeros y profesores, pero me ha gustado la forma concreta que el maestro Gilbert ha dejado impresa en mi memoria.
Es un concepto que alinea los niveles físico, mental y espiritual del aikido para un elemento de estudio concreto y palpable. Resulta, como poco, prometedor. Gilbert plantea una posible solución ante un ataque, de golpe o agarre, consistente en ceder a mi oponente mi lugar en el espacio y actuar en función de esta previsión que, llevada a cabo en tiempo en forma, terminará derivando en una técnica ejecutada en URA.
Desde un punto de vista espiritual podemos aplicar un pensamiento bastante alienado con el fin último del aikido que es el de "dos no discuten si uno no quiere". Tanto el agarre como el ataque tiene su fin último en acceder a mi centro, por lo que la dirección y la potencia del mismo tienen tendencia a ocupar el espacio que mi centro ocupa. Desde un punto de vista mental, la estrategia de conocer el destino de mi atacante me permite prever una respuesta que resulte en una situación favorable para mí. Así pues, dispongo de un tiempo extra en el que preparar la situación mientras mi atacante, si no es interferido (he aquí una de las diferencias evidentes pero frecuentemente ignoradas) desarrolla su ataque.
La no-interferencia ha de ser completa, palmaria. No se trata de "desviarle levemente", de "cederle en parte el lugar". Debe haber sinceridad de corazón y de acción al plantearse la no-interferencia. La primera cesión es mental, fundamentada en la seguridad de estar propiciando una situación más favorable (tranquilidad). La segunda cesión física, debo dejar ese espacio vacío y desplazarme completa y correctamente a una nueva posición que en el punto de maduración de la técnica resultará más ventajosa (desplazamiento). La tercer cesión es la de los agentes (brazos y manos), que evita que el contacto previo a la ejecución altere, bloquee ó ponga en alerta sus propios agentes, reteniendo el flujo de energía en las articulaciones del agresor y precipitando una reacción imprevista que invalide las expectativas manejadas.
Para que el contacto no resulte perjudicial para la realización de la técnica se debe comprender la trayectoria e intención de los puntos en que se efectuará dicho contacto y el momento en que sus desarrollos se agotan, se vacían. En dicho momento, que alcanzamos acompañandole y no obligándole, tomamos la iniciativa y reconducimos el movimiento hacia dinámicas que nos convienen para la ejecución global.Esta cesión viene seguida de un tiempo, a veces corto y a veces largo, en que el UKE entrega con libertad su energía y que TORI aprovecha para dejar que las cosas sucedan.
Es muy importante permitir que las cosas ocurran según hemos previsto. Para ello nos hemos preparado durante toda la etapa anterior. La precipitación, el ansia de finalizar pueden frustrar la buena realización. Todo está preparado para alcanzar una situación de suma ventaja. Para que todo este trabajo dé el resultado deseado hay que saber esperar al momento oportuno (aunque sean fracciones de segundo). Cuando dicho momento llega la ejecución deviene en una resolución sumamente sencilla. Está todo tan preparado para tener éxito que una pequeña colaboración técnica por nuestra parte es suficiente para que el resultado sea el esperado.
Sin prisa y sin tensión ejecutamos la técnica (o lo que los malos estudiantes hemos identificado como "la técnica" :-) que fluye de nuestro conocimiento y experiencia anterior para hacerse real en ese momento. Una buena distancia de trabajo, un buen eje vertical que nos dé solidez y capacidad de potencia y precisión en los pequeños detalles son los eternos ingredientes imprescindibles que construyen con satisfacción el trabajo completo.
Parece que algo de AIKI puede destilarse de este planteamiento, aunque del dicho al hecho... ya se sabe.
1 comentarios:
Hola Sergio, saludos desde Kyoto. Lo que cuentas es muy interesante, precisamente he podido recibir un comentario semejante de uno de los maestros Japoneses. Lo que pude entender de la explicación, aunque ahora entiendo más del lenguaje corporal que del hablado, es que el Aikido evita el choque directo entre ambas intenciones. El maestro lo comparaba con Karate (en el dojo hay varios con un nivel superior a shodan de Karate), donde decía que lo que se busca es el choque de las energías. Sin compartir totalmente esa opinión (o lo que entendí de ella), si entiendo y comparto que el AIkido evita la confrontación directa, con el único fin de poder tomar el control del rumbo y ser uno mismo, el TORI, quien acaba dirigiendo la energía del UKE.
También recalcó la importancia del los movimientos, de poder ejecutar los movimientos de TENKAN y similares, de cierta dificultad inicial, con la máxima eficacia, soltura y naturalidad. Aunque aun llevamos pocas clases, he podido notar que en estas, se invierte en cada entrenamiento unos minutos en los movimientos básicos. Los ejecutan de manera rutinaria, como si te pones a estirar las piernas o a girar el cuello. Y lo mismo hacen con TAI-SABAKI, ejecutandolo, cuando el nivel de la persona lo permite, con mucha mayor soltura, sin centrarse mucho en bloquear la mano del que realiza el ejercicio. De vez en cuando, se realiza a mayor velocidad y muy seguido, como prácticando un mayor ritmo en el TENKAN.
En fin, hay algunas cosas distintas, no solo técnicas sinó también algunas ideológicas. Como en España, hay algunas personas que tienen ideas muy distintas a las mias (totalmente respetables) sobre el sentido del Aikido. Afortunadamente, he podido identificar rapidamente a algunos que si comparten mi visión y probablemente mi objetivo con la práctica de Aikido, aunque solo sea, parcialmente. Eso siempre hará la práctica más interesante para mi.
En cualquier caso, siento mucho no haber podido tener la ocasión (aun) de conocer al maestro Gilbert.
Un saludo para tod@s.
Diego.
Publicar un comentario en la entrada