lunes, junio 26, 2006

Explicaciones y Ukes

Hace tiempo que deseaba escribir sobre la didáctica de las clases de Aikido, pero es un tema amplio que resulta muy difícil de abordar globalmente, así que me he decidido ha hacerlo por partes, tomando como primera parada la labor de uke que se lleva a cabo en las explicaciones del profesor.

Lo primero es aclarar que la forma en que los profesores enseñamos es, básicamente, aquella en la que aprendimos. En ocasiones se introducen algunas variaciones pero la esencia suele ser la misma. La mayoría de las clases de aikido se articulan en torno a un hilo conductor común a toda la clase, que transmite un principio o un concepto que se considera importante. De forma sucesiva, el profesor inserta explicaciones en la clase, demostrando técnicas que apoyan el concepto que quiere transmitir. La práctica intercalada permite a los alumnos aprehender dicha experiencia en base a la repetición y a la atención en los puntos reseñados. Esta práctica suele ser por parejas, o a veces en grupo.

Sin entrar en pormenores, creo que la primera experiencia didáctica que tiene el alumno de aikido es la de ser el uke de una explicación del profesor. Se produce mucho antes de que se esté capacitado para enseñar y muchas veces, incluso, sin compreder el sistema del que se forma parte. Por eso éste es el primer tópico que he elegido. Configurar una buena base al comienzo, comprender lo que se hace, las causas y consecuencias es la mejor baza para que la experiencia sea satisfactoria.

Para empezar, la situación de ser uke del profesor es una situación sobrevenida. Salvo en contadas excepciones en que un profesor se desplaza con su uke a dar una clase, normalmente cualquiera de los asistentes a la clase puede ser uke en una explicación. El hecho de participar en la demostración de una técnica tiene varias connotaciones que conviene reseñar:

a) La experiencia es única. Actuar como uke marca una diferencia entre al alumno que participa en la demostración y aquellos que la observan. Es radicalmente diferente ver una técnica desde el suelo que participar en ella. Sólo hay dos personas que tienen acceso directo a la experiencia de la tecnica demostrada, una es el profesor, otra es el uke. Así pues, se está en una posición privilegida para comprender la naturaleza de lo que se quiere demostrar, y se tiene una variedad y número de percepciones muy superior a aquellos que tan sólo la ven desde el tatami. Un uke con afán de aprender, atenderá a la explicación, y a las sensaciones que el profesor que demuestra la técnica crea en él, para intentar repetirlas y hacerlas propias no solo desde su morfología externa, sino también desde el punto de vista sensitivo que sólo él tiene. Por tanto tiene acceso a una "información privilegiada" que puede aprovechar si está atento y tiene desarrollada dicha capacidad de percepción. Crear dichas sensaciones en su propio uke en el tiempo de estudio posterior le permite tener mayor cantidad de recursos para hacer productivo el estudio.

b) Es corresponsable en la demostración de la técnica. Salvo que el profesor indique lo contrario, el uke tiene una responsabilidad activa en la demostración. Desde un punto de vista algo más elevado que la técnica concreta que se esté demostrando, el profesor está realizando una demostración de "aiki", de armonía en una situación que, a priori, parte de un enfrentamiento. Así, el profesor propone una solución en forma de técnica que permite gestionar la energía y la intención del atacante, desde los principios del aikido. Existen innumerables posibilidades de realizar esta gestión saltándose talas principios, elección perfectamente respetable que muchas otras artes marciales y sistemas de lucha aceptan, propugnan y entrenan. Sin embargo, el profesro de aikido realiza esta "gestión" desde la óptica del aikido. Por tanto, se utilizan una serie de principios, de entre el universo de los posibles, para inspirar la técnica y el movimiento. Este mismo espíritu debe existir en la labor del uke.

Muy a su pesar, el profesor no puede "duplicarse" y actuar de tori y de uke al mismo tiempo, así que debe delegar esta tarea en el uke seleccionado. En mucha ocasiones, incluso pide al alumno que ha seleccionado que actúe como tori para mostrar la labor correcta de uke. Debemos preguntarnos ¿por qué?... Al igual que existen unos principios que asumimos como punto de partida para la realización de la técnica, existen esos mismos principios para la realización del ukemi correspondiente. El uke tiene una labor didáctica asociada al papel para el que ha sido seleccionado. Forma parte de su responsabilidad mostrar la parte "aiki" de quien recibe la técnica. Por tanto, así como el profesor circunscribe su actuación a la técnica que está explicando, el uke debe circunscribir su ukemi a la técnica que se está explicando. Ambos desde el punto de vista de aikido.

La demostración de la técnica no es un combate real, ni por parte del profesor ni por parte del uke. Es un recurso técnico para que el profesor transmita un concepto o un principio. Cada cosa tiene su momento. No es cuestión de dejarse llevar. Aplicar los principios de aikido nunca ha sido dejarse llevar. El uke tiene una gestión activa que llevar a cabo, debe mostrar, desde su papel, la labor de gestión de la energía y de la intención del tori, aplicando los principios de aikido que le permiten armonizarse con tori y con el desarrollo de la técnica. Si la responsabilidad del profesor es mostrar la técnica desde el punto de vista "aiki", la responsabilidad del uke es mostrar el ukemi desde el punto de vista "aiki". Ni más ni menos.

Ante este planteamiento surge la inmediata pregunta: "¿Debe el uke 'dejarse'?" Seguramente es una pregunta mal planteada. ¿Va el uke ha hacer dejación de su responsabilidad en la enseñanza de la técnica, en la parte que le corresponde? Creo que es una descortesía, en primer lugar y una falta de respeto al profesor y a los compañeros, en segundo lugar. Entonces, si el uke tiene sus dudas, sean de efectividad, de técnica, de teoría o de práctica respecto a la propuesta del profesor ¿como proceder?

Entiendo que ningún profesor que aprecie la sinceridad de la práctica y de la enseñanza debe tener problema para solventar (o intentar solventar) las dudas de un alumno. Supongo que esa relación de confianza existe entre un profesor y sus alumnos. Lo que debe quedar claro es el marco de trabajo. Una vez demostrada la técnica, en la forma en que el profesor desea proponerla, no veo inconveniente en cambiar el marco de demostración por el marco que el alumno que tiene una duda desee plantear. Si el alumno duda de la efectividad de una técnica, puede plantearse una práctica más cercana a la eficacia con todas sus consecuencias (ataques más intensivos, improvisación, anulación y control real del ataque, etc). Si las dudas del alumno son en plano teórico, de relación con otros principios o con similitudes en otras prácticas, pueden estudiarse estas ramificaciones y observar a donde conducen. Todos estos cambios de marco no invalidan la demostración inicial, sino que la complementan.

Es más, si se puede encontrar una alternativa al ukemi correcto, que respete los principios del aikido y que ponga en cuestión la demostración, todo el mundo debe felicitarse porque es una búsqueda con resultado positivo, y el profesor debe ser el primero en reconocerlo y aprender de ello. Pero esto sigue sin invalidar el primer trabajo ;-)

Dicho de otro modo, el uke no tiene libre elección en la demostración de una técnica al colectivo de practicantes. Tiene una labor que hacer, que ha de ser solvente y vinculada a la técnica demostrada. Todo ello es un conjunto completo. El uke que es seleccionado para mostrar una técnica no está en fase de estudio, de cuestionamiento, de competición o de comprobación. Cada una de estas fases es posible y puede plantearse con el propio profesor o con otros compañeros, pero no tiene sentido hacerlo durante la demostración. Supuestamente, se está recibiendo una enseñanza valiosa de un profesor a cuya clase se ha acudido con intención de aprender. Si la transmisión de este conocimiento del profesor a los alumnos no es el objetivo de la clase, debemos preguntarnos la razón por la que asistimos a la misma.

Se puede cuestionar una explicación, un técnica, un profesor o el aikido de forma completa: es una potestad del alumno hacerlo. Pero cada cosa tiene su momento. Hay un momento para la explicación, uno para el estudio y la búsqueda de los inconvenientes y otro para la búsqueda de la eficacia. Basta con cambiar el contexto adecuadamente.

Habitualmente los maestros sacan con frecuencia a un conjunto reducido de ukes para sus explicaciones. Tengo el convencimiento que ésto es así no porque los maestros no puedan realizar la técnica que quieran proponer con cualquiera de los presentes, sino porque los ukes que tienden a sacar son los que mejor ejemplifican el "aikido de uke" que consideran didácticamente más apropiado, y eso no tiene que ver con que salten mas o salten menos, que de todo hay, sino con las personas que perciben y reaccionan de forma más adecuada.

Al final, el "aikido de uke" no es sino "aikido" corriente y moliente... y algunos de los que saltan y brincan no son necesariamente los mejores ukes. Dicho de otro modo, si uno salta y brinca sin ser entender los principios de aikido que avalan su trabajo, debería revisar su práctica.

El ukemi es un trabajo de aikido completo. Si al realizar la técnica no recurrimos a fuerza ó a la violencia, no puede defenderse esta postura cuando se trabaja de uke. Si cuando se nos pide realizar una técnica concreta se nos restringe la libertad creativa, nos queda igualmente restringida cuando somos ukes de esa misma técnica. Si se nos corrige la desidia o la desconcentración en la realización de una técnica como tori, la falta es la misma cuando somos el uke.

Cada recomendación para mejorar la práctica del tori es aplicable para el uke. Cada corrección posible para el tori es una corrección posible para el uke.

Al fin y al cabo, el uke es tori de su propio ukemi.

2 comentarios:

clas dijo...

Me suena mucho esto

@lf dijo...

.....eehhhh......mmmm....pues no tengo palabras...¡claro, las usaste tu todas!

Supongo que todos los que leemos este blog, pensamos lo mismo: "que bien nos viene lo que nos cuentas".
Pero más lo agradecemos aquellos que tambien practicamos sobre el tatami esto que nos has contado en el blog.