martes, junio 13, 2006

Homenaje a Ricardo


Fué una fiesta en todas sus dimensiones. Buena práctica, buena compañía y un ambiente estupendo en el que disfrutar de un rato entre amigos y conocidos. Comenté con alguien que es el tipo de reconocimiento que todo el mundo debería tener, al menos una vez en la vida, se dedique al aikido ó no.

Antes que nada, agradecer a todos los que colaboraron en el evento el buen rato que nos hicieron pasar. Lo justo sería nombrar a todos los que han ayudado pero, por no dejar a nadie fuera, quisiera reseñar sólo a una persona: gracias, Manoli.

Vinieron muchas personas de tiempos anteriores y actuales y el resultado fué genial. Felicidades a todos los que asistieron y sana envidia para todos los que quisieron asistir y por una u otra razón no pudieron venir.

Una celebración como ésta dá que pensar. En mi opinión es, en primer lugar, una manifestación de agradecimiento. Ricardo es una persona peculiar que no deja indiferente a casi nadie. Tiene sus cosas mejores y sus cosas mejorables, como todos. Pero, sobre todo, tiene un corazón como una plaza de toros. No lo digo porque Ricardo sea un sentimental, que no lo es. Lo que sucede es que es alguien que te ofrece lo suyo de forma honesta, sin reservas, sin dobleces. Es sincero para la alabanza y para la crítica. Acepta opiniones contrarias a la suya y puede cambiar si se convence de que la posición del otro es mejor que la propia. Es íntegro, un hombre de principios, que es mucho decir hoy en día. Y es amable, prefiere sumar que restar. Todo esto le hace, desde mi punto de vista, querido y respetado. Y así se le mostró, sin matices.

¿Defectos?... quien no los tiene, pero la vida hace mucha estadística. Las personas que acudieron el domingo pasado a la clase y a la comida fueron por voluntad propia, queriendo estar allí y no en otro lugar. Y lo hicieron con una idea positiva en la mente y para toda la concurrencia, Ricardo incluido. La única razón para estar allí era querer compartir con la "familia de aikido" ese momento y decirle a quien ha sido tu profesor, y para algunos también maestro, gracias por lo que has hecho durante estos más de 30 años. Tantas personas con tan buenos sentimientos reunidas en torno a alguien, no es fruto de la casualidad, ni de la coyuntura. La realidad es tozuda con según que cosas...

Se echó de menos a algunos, que dejaron de venir por razones diversas. No todos los ausentes son iguales. Algunos no pudieron venir, otros no quisieron. A veces se le pide algo a alguien y la solicitud va en favor del solicitado y no del solicitante, y los hay que ni siquiera se dan cuenta de ello. La vida es como el agua, acaba llenando todos los huecos. El hueco que se queda es evidente al principio, difuso despues y al poco ya no se echa de menos.

Si Ricardo nos ha enseñado claramente es que hay que estar ahí, al pie del cañón. Lo que se hiciera en el pasado ya está amortizado, el ahora es lo importante y el que abandona se pierde. Siempre se puede volver, si se quiere, pero cada momento de ausencia resta en su contra, porque el tiempo no vuelve y aquel tiempo que no se aprovecha, se pierde irremediablemente.

Que cunda el ejemplo.

3 comentarios:

Diego dijo...

Quisiera dar mi enhorabuena a Ricardo por todo el tiempo que, como dices, ha estado al pie del cañón. Estoy seguro de que la historia del Aikido en España, no hubiese sido igual sin su presencia y que su impronta se deja y se dejará notar en muchos Aikidokas pasados, presentes y futuros. Yo me considero entre aquellos que no pudieron ir, por razones obvias, pero espero poder asistir al homenaje por los 40, 50 o más años de Aikido.

Con mi mayor respeto y admiración,

Diego.

Nacho_Alcorcon dijo...

No se que más decir, creo que Sergio ha plasmado perfectamente las sensaciones de aquel día.

A Manoli y al resto de amigos que se hicieron cargo de la organización, darles las gracias por haber dedicado mucho de su tiempo para conseguir que pasásemos un gran día, quizá algunos deberíamos haberos ayudado un poco más...

A los que de manera propia no quisieron participar, decirles que, en el poco tiempo que llevo practicando, hay dos palabras que me vienen a la mente casi cada día al salir del gimnasio: HUMILDAD y CONSTANCIA:

- Humildad para darse cuenta de que hay mucho por delante, que uno no es lo más importante, que hay que partir de un punto en el que asumes que las cosas no las haces bien para poder mejorar, para admitir sugerencias y críticas de los demás...

- Constancia para no dejar de trabajar por lo que quieres dia tras día, para no venirte abajo con la primera dificultad...

Que bueno cuando todo esto que siento haciendo Aikido resulta que me ayuda en mi vida fuera del tatami...

Viendo que la gente que se va cayendo del grupo no es imprescindible, que todo sigue adelante, que la vida llena los huecos vacíos como dice Sergio, espero no dejar de apoyarme en la Humildad y en la Constancia para seguir en la brecha...

Quizá esas personas, deberían volver a valorar a los sentimientos que seguro tuvieron cuando, como yo, empezaban en esto.

A los que no pudieron compartir ese día, espero veros en la siguiente (lo que significará que yo no me la perderé ;), y que lo pasemos al menos tan bien como en esta.

Finalmente decir que el concepto de Familia se hace presente en cada acto en el que participamos, sin ir más lejos, en la exhibición de los niños de este fin de semana, donde, a pesar de que Ricardo no estaba presente, todo el trabajo que ha hecho de fondo se notaba en cada uno de nosotros.

Para mi es un orgullo que se me identifique como "uno de los de Ricardo", es hacerme sentir parte de la Familia que se ha ido creando, y que hasta gente menos relacionada con el Aikido reconoce como "un grupo con un buen rollo que da gusto!!"

clas dijo...

Como dice Nacho todos los que fuimos nos sentimos en mayor o menor grado "uno de los de Ricardo"
En mi caso simplemente disfrutar de unas horas de aikido con compañeros tan especiales me alegró mucho.

Ricardo con los grandes conocimientos que atesora se muestra siempre como una persona asequible, cercana y dispuesta a hacer lo que es evidente que le gusta más, compartir lo que sabe con los demás.

Espero que celebremos mas acontecimientos como este porque toda la gente que estuvo alli (incluso algunos desde muy lejos) nos han hecho descubrir la grandeza de esta gran familia que es el aikido