Es un título que promete más de lo que puede leerse en la entrada, pero aún así, vale la pena echar unas líneas para hacer un inciso sobre algunas leyendas que viajan entre los practicantes y los curiosos de las artes marciales.
Todo esto está motivado un comentario que leí hace no mucho en internet y que sacó de su hibernación algunas polémicas antiguas y trasnochadas que hace tiempo que había guardado en la galería del despropósito que todos tenemos. Quizá son cuestiones que uno ya ha aclarado consigo mismo hace tiempo y que otras personas, que han tenido experiencias distintas o que todavía no han tenido tiempo de tenerlas, todavía se plantean. Al fin y al cabo es la gran pregunta que todo practicante de artes marciales (y de muchas otras cosas, por cierto) debe hacerse alguna vez.
Es la pregunta del millón, la que hace del ser humano lo que es. La pregunta es: ¿Por qué?
Habitualmente la aproximación a las artes marciales es un camino inhabitual, soslayado en nuestra experiencia occidental. Debe tenerse en cuenta que la tradición marcial de occidente ha dejado de tener importancia hace cientos de años y que, en parte debido al tan manido "progreso" hace mucho que la sociedad occidental no gira en torno a la marcialidad. Otras sociedades, de evolución quizá más tardía, viveron en un entorno medieval hasta hace prácticamente 120 años y algunas otras zonas del planeta todavía viven bajo tales parámetros.
No es que en la actualidad no haya violencia en la sociedad occidental ó que vivamos al margen de las guerras (de las que los países occidentales son los mayores beneficiados por la venta de armas, tecnología ó como factor de condicionamiento económico), lo que ocurre es que la sociedad del bienestar no está preocupada por la supervivencia (que se da por supuesta) sino por la comodidad.
Las artes marciales son la quintaesencia de la preocupación por la supervivencia. Por tanto, circunscriben su estudio y dan sus frutos dentro de dicho entorno. Dicho de otro modo, no se practican artes marciales para hacernos la vida más cómoda. Entonces ¿por que? ¿cual es la razón por la que los practicantes de artes marciales se acercan a las mismas? ¿que esperan encontrar en dicha práctica?
Las respuestas pueden ser tantas como personas, pero no estoy interesado en hacer una encuesta al respecto. En general, como humanos que somos, seguimos, para la dedicación de un esfuerzo, un criterio de utilidad. Así podemos replantear la pregunta: ¿para que nos sirven las artes marciales en nuestro contexto? y finalmente, la punta del iceberg ¿son eficaces las artes marciales?
La respuesta, desde mi punto de vista, es tajante. Si, las artes marciales son eficaces. Es muy posible que haya quien se conforme con esta afirmación, encajándola en su visión. Lo sorprendente es que hay que hacerse la siguiente pregunta ¿para que, son eficaces las artes marciales? (dejaré aparte la definición de arte marcial y me conformo con lo que cada cual tenga en la cabeza, aunque haya matices distintos para personas distintas)
Algunas personas pensarán que para la defensa personal. Si alguien tiene claro tal concepto que lo remita como respuesta al blog... yo no lo veo nada claro. Me explico: para responder a una agresión física son una herramienta ciertamente limitada. La mayoría de las artes marciales engloban un conjunto de técnicas útiles para agresiones de una ó pocas personas, sin armas o con armas primitivas y para adversarios poco ó moderadamente motivados. Por lo general, para la inmensa mayoría de los practicantes, tan sólo está al alcance la gestión de una agresión de una persona a mano vacía. Si aparecen varios, ó aparecen armas blancas ó de fuego ó nuestros oponentes son veteranos en el combate, un porcentaje elevadísimo de los practicantes pasarán serios apuros y en muchos casos se verán impotentes ante tal peligro.
Desde un punto de vista práctico, un cuchillo, un bate de baseball y no digamos una pistola si se usan con un mínimo de sentido común, pueden neutralizar sin demasiada dificultad a casi cualquier practicante (alumnos y profesores, ojo). Cinco, diez ó veinte años de práctica inservibles ante un tipo con una navaja ó una jeringuilla (¿infectada?) cuyo coeficiente mental apenas supera a los de los cactus.... no parece un negocio muy prometedor.
Entonces, ¿como es posible afirmar que las artes marciales son eficaces? Pues, en realidad, la respuesta depende de cada persona, de aquello en lo que haya invertido ese tiempo de práctica en el dojo. Si se ha limitado a repetir y perfeccionar las técnicas de puño, de pierna o las inmovilizaciones descubrirá que sus posibilidades se ven muy mermadas en ciertas condiciones. Sin embargo, yo creo, que si ha intentado aprender principios, mejorar habilidades y hacerse crecer como persona, las artes marciales son plenamente eficaces.
En primer lugar porque desarrollan habilidades físicas, mentales y espirituales que están presentes en todos los aspectos de la vida incluyendo el aspecto de la defensa personal. Estas habilidades van desde la resistencia física para correr si es apropiado hasta la aplicación de la inteligencia para no correr riesgos inútiles. Desde la ponderación de las respuestas para no provocar situaciones peligrosas hasta el análisis de los riesgos implicados en una decisión crítica. Desde la voluntad de realizar un sacrificio en contra de del propio ego hasta la capacidad de tomar una decisión valiente como no permitir que determinadas situaciones lleguen a darse incluso asumiendo el riesgo físico para la propia integridad. Y, detrás de todo ello, las técnicas propias del arte marcial practicado, que en definitiva son el envoltorio del regalo, sin más valor que el hecho de servir de contenedor de todas estas habilidades realmente valiosas y que la práctica del arte marcial proporciona. Por eso no hay unas artes marciales mejores que otras.... lo más habrá buenos y malos artistas, como en todo, pero los métodos son tan solo caminos destinados a encontrar en nuestro interior aquello que nos hace mejorar.
Mi experiencia personal es que en un porcentaje altísimo de casos las artes marciales han sido eficaces haciendo a sus practicantes descubrirse a sí mismos. De este modo, apenas conozco a nadie que no haya mejorado en algo su vida exterior o interior tras un estudio serio de cualquier arte marcial. Esta es la auténtica eficacia de las artes marciales.
Sólo quienes buscan respuestas fáciles, orientadas en muchas ocasiones a solventar carencias personales, tienen dudas respecto a esto. En una sociedad que mira hacia el bienestar, el espíritu marcial es algo que hay que rescatar y trabajar para devolver al hombre a su equilibrio. El hombre no es necesariamente hedonista, buscador de su propio placer inmediato. Puede serlo, y hay algo de eso en todos nosotros, pero puede ser algo más. Puede ser un hombre de principios. Las artes marciales, llevadas al extremos de alienar al hombre privándole del resto de sus realidades, son tambien indeseables. Es el equilibrio lo que hay que buscar. Si la sociedad "del bienestar" tiende a que nos miremos el ombligo, no está de más que las artes marciales nos hagan levantar la cabeza y nos recuerden que todavía están por escribir los límites (internos y externos) del ser humano, por más que se empeñen las televisiones, las películas de acción y las multinacionales.
Si, los practicantes de artes marciales podemos ser auténticos guerreros, pero no de esos que de espada y armadura, sino de los que elevan al ser humano a las cotas más altas de... humanidad.
martes, agosto 01, 2006
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3 comentarios:
Probablemente este post es el mejor que has escrito hasta ahora, y podría emplearse como modelo para intentar explicar a los profanos, el por qué de nuestro casi obsesión por la práctica.
Respecto al tema de si las artes marciales son eficaces para repeler una agresión, lo tengo claro, son eficaces. Sin embargo hay muchas matizaciones a este punto de vista.
1. Por supuesto creo que el tipo de amenaza que nos podemos encontrar hoy en día es distinta de la que motivó en su momento el desarrollo de las artes marciales ancestrales. Ahora, ante un tipo con una pistola poco podríamos hacer ninguno. Siempre me acuerdo (y me rio) de aquella escena de Indiana Jones, en la primera película...
2. El que el tipo de amenaza haya cambiado no quiere decir que no se le saque provecho a la cosa. Creo, que cualquier persona que practique artes marciales esta más preparado que antes de que hubiese empezado, y sus posibilidades de exito se incrementan. Normalmente se adquiere mejor forma física, y una actitud más adecuada. Quizá esto no sea suficiente para enfrentar la magnitud de la amenaza pero sin duda, las posibilidades eran menos antes.
3. El tipo de entrenamiento que llevamos a cabo ahora creo que difiere bastante del que se debía realizar en una época en la que la palabra "sociedad del bienestar" no existía. Ahora, no sentimos la motivación adecuada. Afortunadamente, no lo necesitamos, por lo que el número de entrenamientos, la intensidad de estos, la dureza, creo que es menor. En su momento los entrenamientos (creo) debían de ser casi tan peligrosos como las amenazas reales. Esto, junto al cambio en el tipo de amenazas, hace que el desequilibrio cuando se da una, sea mayor. Si entrenasemos el mismo arte marcial, la misma gente, en uno de los muchos lugares del mundo en los que lamentablemente, todavía te juegas la vida cuando sales a la calle, sería muy distinto.
Así que corrigiendome un poco a mi mismo, en realidad debería decir que las artes marciales son útiles frente a una agresión y pueden llegar a ser eficaces en ciertos casos. Finalmente creo, que en su conjunto y como has descrito tan bien, las artes marciales suponen un cúmulo de bienes para los practicantes. Como todo en la vida, hay personas que malinterpretan y pervierten lo que aprenden y desgraciadamente, la gente suele conocer más las acciones de estos personajes que las de la mayoría de practicantes.
Un abrazo a todos.
D.
Yo iria incluso un poco mas lejos que mi buen compañero Diego ¿Las artes marciales son útiles? ¿Pero para que?
Evidentemente (y gracias a Dios) la necesidad de un vulgar ciudadano de a pie de poder enfrentarse a una navaja, pistola, bate de beisbol y demas objetos contundentes es mínima, entonces ¿para que hago aikido?
La respuesta la debe bvuscar cada uno y en caso de no encontrarla es cuando se le plantea un serio problema (ese punto en que se supone que muchos dejan el aikido). Para uno puede ser subir de grado y ser Cinturon negro de algo (en mi opinion sale mucho mas barato fisica y economicamnete un buen cinturon de cuero negro castellano)y para otros el simple pero grtatificante hecho de practicar dos o tres veces por semana.
Pero en mi opinion si puede ser útil, la marcialidad puede utilizarse en diversos campos de la vida, un buen kamae puede hacer que la percepcion que tengan los demas de uno se modifique (a ver si va a resultar que cuando nos regañaban por sentarnos encorvados tenía que ver con esto)
El aprendizaje marcial nos puede hacer tener la mente mas "fria" a la hora de tomar ciertas decisiones, aprender a identificar un problema, dividirlo en partes y abordarlo de la forma mas provechosa para nosotros, no hay que fijarse en el "arma" que nos ataca sino en su nucleo.
Por supuesto que son útiles........y supongo que incluso en combate
El aikido, como arte marcial o cualquier otra actividad humana, estará vacío de significado mientras yo no sea capaz de llenarlo. Quizás sea como un globo. Unos lo llenan más que otros: si te despistas se vacía, si vas muy deprisa te mareas, si vas muy despacio pareces no avanzar. Pero todo el mundo debe rellenarlo con su propia experiencia para darle razón de ser. Así que - contestando a la pregunta del millón - yo me dije ¿por qué no soplar? lo importante es hacerlo de forma constante y con el ritmo adecuado. Luego ya va tomando forma... por desgracia, en mi caso me he dado cuenta que va a ser un globo de esos que utilizan los mimos en el Retiro, y tiene forma de... churro.
PD. Vaya repasito que diste al muchachote del aikiforum... preferí no tomarmelo en serio, precisamente porque considero al aikido algo muy importante para mí.
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