martes, septiembre 26, 2006

Oriente y Occidente

Muchas veces, el estudio de un arte marcial, como puede ser el aikido hace que veamos las cosas de otro modo. Por nuestra tradición cultural, en la que nos hemos hecho personas, nuestros modelos de pensamiento tienen un sustrato común a toda la Europa occidental en la que estamos inmersos, especialmente en común con los pueblos mediterráneos.

Por esta razón, parece que existe una cierta corriente reactiva, por la que el estudio de las artes marciales nos lleva al otro extremo, aún sin darnos cuenta de que el otro extremo no es tal, sino tan solo la idea (romántica a veces) que los "occidentales" tenemos del otro extremo.

En innumerables ocasiones he visto la cara de sorpresa de aquellos que por lances de la vida tienen que tratar con individuos orientales al descubrir que éstos no son ni más ni menos espirituales que nosotros, ni más ni menos vagos, altruistas, esforzados ó cachondos que nosotros. Es cierto que las culturas son distintas y que el orden de las escalas de valores puede variar, pero el que se acerca a las artes marciales como si fuera conocimiento extraterrestre tiene que poner los pies en la tierra si no quiere chocar frontalmente con la realidad.

Desde el punto de vista de las artes marciales en general y del aikido en particular, el estudio de las mismas será más sencillo si partimos del conjunto de herramientas que el entorno nos ha proporcionado por habernos desarrollados dentro de una determinada cultura. Tratar de comprender conceptos ajenos, que otros pueblos llevan siglos forjando, resulta complicado y da lugar a no pocas confusiones. Así ocurre cuando los orientales nos hablan del "ki". Resulta dificil definir el "ki" con una sola palabra castellano ó en francés. Recurrimos para ello a circunloquios, frases, metáforas esperando comprender y ser comprendidos por nuestros semejantes, especialmente por aquellos que no practican aikido y cuyo bagaje conceptual representa básicamente la sociedad en la que vivimos.

Es posible que algunos conceptos deban ser "aprendidos" por occidente, pero no hay que caer en el provincianismo de considerar lo oriental siempre como lo mejor y abandonar las herramientas disponibles porque en japón no son habituales.

Si tuviera que estudiar ingeniería aeronáutica preferiría hacerlo en español por mucho que hayan sido los estadounidenses o los rusos los que hayan prorporcionado la mayor parte del material o los estudios. Así, si tengo que estudiar aikido, prefiero un profesor que utilice un lenguaje que me sea cercano, una metodología conocida y un estilo que se adapte a mí, con lo que mejorará mi aprendizaje.

Me resultan muy graciosos los profesores y alumnos que buscan imitar ciegamente aquellos que han visto porque lo hizo un tipo con los ojos rasgados, sin considerar otras opciones ni analizar cual es el objetivo, para que les sirve. Prefieresn la forma que el fondo. Esto es superficialidad.

Es como en los tests psicológicos de eligir la frase con la que se siente más identificado: muchos escogen la de "hay que imitar al maestro". No está mal pero quizá deberían plantearse la de "hay que aprender del maestro"...

... incluso, quizá, deberían preguntarse porqué no han escogido "hay que superar al maestro"...

Si Ueshiba hubiera sido conformista e imitador no estaríamos ni siquiera hablando del asunto.