miércoles, marzo 07, 2007

Entrenamiento, esfuerzo, recompensa.

(enviado por Manoli)

Puede que este comentario no resulte tan técnico e interesante como a los que estáis acostumbrados a leer en el blog, pero le he pedido permiso a Sergio para poder publicarlo y compartirlo con vosotros.

Cada uno tenemos diferentes formas o maneras de ver el Aikido, su práctica y dedicación. Hay gente que se lo toma como una mera práctica de un “deporte” limitándose a ir a sus clases semanales, otras personas se centran en intentar aprender sólo la técnica que explica cada maestro, otros no tienen posibilidades para acceder a cursos o dedicarle más horas, otros se marcan una meta donde quieren llegar y se estancan en el aprendizaje. Podría decir más ejemplos, pero cada uno sabe lo que para el/ella es el Aikido, lo que le aporta y el tiempo, dedicación y esfuerzo que le quiere o puede dedicar para evolucionar o simplemente para su práctica. Todo ello totalmente respetable ya que cada persona siente, tiene y ve sus propios valores de vivir la vida y lo que la rodea.

Para mí, la práctica del Aikido, me ha ido enseñando diferentes aspectos, valores y enseñanzas según he ido evolucionando en el poco tiempo que llevo practicándolo.
Me gustaría centrarme en hacer un breve comentario sobre la preparación para los exámenes, ya que es algo que he vivido recientemente y que me ha aportado mucho.

Todos empezamos diciendo que nos da igual no examinarnos, que simplemente es algo que nos gusta y quieres dedicarle un tiempo, al menos yo pensaba así. Ahora me doy realmente cuenta de lo importante que es.
Examinarse es una prueba para uno mismo. A todos nos gustaría hacer un buen examen para demostrar a los demás lo bien que lo hemos hecho y que nuestros maestros estén orgullosos de nosotros, pero hay algo mucho más importante y gratificante que eso, la sensación con la que uno se queda. Esa percepción es la que te dice como lo has hecho, lo que hay que mejorar, si has evolucionado, como te has sentido, … Tal vez en este último examen que he realizado (2º Kyu), es donde realmente me he dado cuenta de todo ello y lo he analizado después. La sensación que tenía al finalizar los anteriores exámenes simplemente era “me ha gustado o no”. Después de este último examen, me acordaba de los movimientos, técnicas, errores, mejoras, y, sino hubiera sido por los nervios acumulados en el estómago, se que mi rendimiento hubiera sido mejor, sobre todo mi trabajo de uke. Supongo que eso también se mejorará con el tiempo y se aprende a disfrutar más los exámenes.

Tal vez esto haya sido la recompensa de la dedicación que le he dado, sobre todo en los dos últimos meses donde he realizado más esfuerzos, le he dedicado más horas de entrenamiento y me he centrado en los puntos débiles para convertirlos en mejorables. Ya no hablo sólo de fallos técnicos, sino también físicos (conseguir fondo físico), mejorar ukemis, actitud y aptitud. Aspectos que a veces no les damos suficiente importancia porque nos centramos en la realización de la técnica y, al menos yo, los considero tan importantes o más que la propia técnica.

Para terminar, querría agradecer a mis compañeros y, por supuesto, a Sergio, su apoyo, ayuda y participación en la preparación del examen que realizamos el sábado en Paracuellos del Jarama. Bruno, José Carlos, Alfredo, Richard, … compañeros que han aportado, cada uno dentro de sus posibilidades, una colaboración ejemplar.

Gracias a todos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Manoli me viene muy a cuenta lo que has escrito en el blog de Sergio porque ya hace 1 año que estoy aprendiendo Aikido, y aunque solo me he examinado 1 vez y no es que pueda decir que sepa mucho de Aikido, sí he tenido alguna vez alguna sensación parecida a la que describes. Pero sobre todo quiero daros las gracias a TODOS los compañeros del Dojo por haber hecho posible que ésta foto y éste primer año de Aikido hayan sido posibles.

Gracias de kokoro (corazón) a todos!!
Jose Carlos.

Anónimo dijo...

Es cierto que el hacerte a la idea de que pronto habrá un examen te hace mejorar en todos los aspectos, incluso he llegado a pensar, que si no hubieran examenes el aprendizaje sería menor, porque nunca te pones aprueba o nunca eres calificado especialmente como en un examen.
Cuando sabes que el examen está cerca das mas de ti, te esfuerzas en aprenderte mejor algunas técnicas que antes, aunque no la supieses bien realmente no le das la importancia que merecen, y también te ayuda a reaccionar en el momento, cosa que muchísimas veces no hacemos por intentar "estudiar" la técnica (en mi opinión se puede estudiar de ambas maneras). Es una experiencia muy positiva.
Andrea.